Yo me dejo para atravesar los espíritus, soy un resignado, abrigo lo que su cuerpo deja al irse. Tal vez tenga más que ver conmigo decir que mi naturaleza es en realidad mucho más canina. Me dejo ir, siempre soy y voy por donde sea ; mis meadas dejaron de ser territoriales convirtiéndose en dulces saludos de mi paso. Camino solo por caminar, olfateo todo con aire digno y algunas veces me dedico a seguir a alguien para donarle algo de mi compañía, seguirlo solo por dejarle llevar algo de mi esencia; tal vez deba decir que no sigo a nadie sin una razón de importancia, persigo ojos que miran sin ver, formas de mover las piernas al caminar, labios que emiten palabras fuertes, algunas manos que acaricien-son como pequeños actos de aparición en la superficie, salir de un universo absolutamente mío para entrar en otro tipo de realidad a través de los ojos del caminante a mi lado- Y es en esos instantes cuando me entierro en una abstracción tal que termino por olvidarme que soy un perro.
Hoy camine con alguien, una perra formidable, todavía tengo sus ojos. Ella es dulce pero muestra demasiado sus dientes; en su pelo hay luz aunque algunas sombras se adormilen bajo sus ojos. Lo mas extraño es que al tiempo lo camina , lo ladra con un dejo de nerviosismo, como si un lobo de aquellos que aúlla pero no entiende la luna, estuviera acechándola esperando una distracción. Se que tras su hocico hay mas de lo que dice, pero un buen perro siempre se ve seducido por los hermosos ocultamientos de algunas verdades. Ya caminamos antes de otra manera y hoy creí ,sin ninguna razón objetiva ,que ella podía entenderme sin saberlo ni buscarlo; ladraba tan contenta de su vida perra y me atravesaba tanto que nunca se dio cuenta que sus ojos me decían mucho, que me atravesaban entero, no quise ladrarle nada porque vi que yo también la entendía mas de lo que podía admitir. Mi aire de lobo la volverá a acechar pero vestido de perro.
Y ya vuelvo...Mis costillas se tensan y algo duele; pero no importa si duele, si al cerrar los ojos todo lo que soy, lo que dejo de ser y aquello que no podré ser se transformaran en una manta demasiado pesada. Nada importa niño si sabes que has sido el mejor perro que podías ser.
viernes, 20 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario